Por qué dejé de escribir: Había una Felicidad Concentrada

Ya llevan tiempo preguntándome qué pasó con mi blog, por qué dejé de escribir y por qué no vuelvo a hacerlo. Sinceramente, creía que ya nadie se acordaba de que yo alguna vez había escrito. Borré mis huellas de un día para otro, sin avisos. Sin nuevos rastros. Fue algo que quise dejar atrás así, del todo.

Dejé de escribir porque empecé a sentirme mal haciéndolo. ¿Sabéis algo de Adán y Eva? Pues fue parecido; comí del fruto del árbol de la ciencia, y de repente tomé conciencia de mí misma: comencé a sentir vergüenza. Sentí vergüenza porque me di cuenta de que mis escritos eran mediocres, y de paso, empecé a tener miedo de no superar la mediocridad. Como si fuera una condena, un destino fatal del que no pudiera zafarme.

Las razones, tal como las recuerdo, son las siguientes:

1. Estudié Filosofía. Allí la máxima es «Humildad, humildad, humildad». Lo primero que aprendes es que tú no eres nadie, y que no debes divagar, sino estudiar. Que el amor a la sabiduría implica respeto a la tradición, y ese respeto se muestra a través del estudio de los grandes pensadores. ¿Cómo decir algo nuevo, cómo atreverse?

2. Alguien me dijo que mi escritura era «ombliguista». Una persona, cuya opinión no debería tener muy en cuenta, me dijo que sólo pensaba en mí misma, que mi escritura era una manera de ponerme en el centro, una forma de egocentrismo. Lo cierto es que siempre me tomé la escritura como una forma de examen o terapia: quería poner en orden el enjambre de mis sentimientos. Por otro lado, creía que la mejor manera de escribir era escribir sobre lo que uno conoce mejor. No me atrevo a hablar de otra cosa que de lo que hago, de lo que pienso o de lo que siento, porque eso es lo que conozco.

3. Me dijeron que era cursi. Hablar de sentimientos, hablar del amor directamente, sin dar rodeos, no está bien visto. Se burlaban mucho de mí por hablar sin tapujos de la alegría, de la tristeza, de las ganas o las desganas de vivir. Podía tener mil seguidores (creo que eran 1.500), pero como la mayoría eran chicas adolescentes…aquello no parecía tener mucho valor a ojos de los demás.

4. Ya no quería hablar de mí. Llegó un punto en que me volví mucho más pudorosa con mis emociones, y ya no quería hacer declaraciones directas (una persona indeseable me leía y me echaba en cara prácticamente todo). Empecé a decirlo todo en diagonal, con referencias cruzadas que nadie podía comprender…y perdí la conexión con muchos de mis lectores. Siempre he pensado que hablar de lo más íntimo es la mejor manera de hablar de lo universal.

5. Fui feliz. Y durante aquel tiempo, era muy difícil para mí escribir algo que mereciera la pena publicar. Porque sólo tenía ganas de decir: soy feliz, soy feliz, soy feliz. Y eso no hubiera interesado a nadie.

6. Los blogs pasaron de moda. Ahora la gente está mucho más en Twitter, y da igual si lo que escribe es original o no, basta con que citen a otros escritores, muchas veces sin darles crédito.

Seguro que hay muchas más razones, pero ya están contenidas en esta lista. En conclusión, la escritura se volvió para mí algo contradictorio: no podía expresarme claramente, y no quería hablar de mí ni del amor cuando eso era lo único de lo que sabía hablar. Me bloqueé, y aún no he salido de ese bloqueo. He llegado a la conclusión…de que casi nadie quiere saber realmente cómo te sientes.

 

Sin embargo, aún hay personas que me reclaman (y me enternecen al reclamarme) que escriba. Me encantaría hacerlo—poder hacerlo.

 

B.

7 thoughts on “Por qué dejé de escribir: Había una Felicidad Concentrada

  1. Vito says:

    Puede que los blogs pasasen de moda. De hecho; es cierto que han pasado de moda, pero no son comparables a Twitter, que tiene su gracia, como Whatsapp tiene la suya, pero que no tienen nada que ver en su forma expresiva.

    Con respecto a las mediocridades o genialidades, no dejan de ser puntos de vista, o a lo cursi o no cursi que hayas sido, seas o dejes de ser.

    Has de contentarte con una cosa. Si uno de tus párrafos ombliguistas, egocentristas o cursis, logró que alguien se emocionase o disfrutase un minuto leyéndote, algo de ello, mereció la pena.

    Un abrazo de Vito

  2. Jen K. Bell. says:

    Sinceramente, me he sentido honrada de que me enseñaras algo, porque yo soy una de esas personas que un día fueron buscando un pellizco de felicidad concentrada y se asustaron a no encontrarla. La vida es un proceso, de épocas. De hecho, recuerdo que en uno de tus escritos haces una comparación con una montaña rusa y quizá para ti escribir era estar en la montaña, pero como dijiste, a veces se necesita calma.

    “Siempre he pensado que hablar de lo más íntimo es la mejor manera de hablar de lo universal.” y esa es la mejor frase para demostrar que no era egocéntrico. Me gustaban tus relatos por muchas cosas, y una de ellas es que no hacías menciones directas, dejabas todo claro sin decir nada del todo directo y por eso era muy fácil identificarse con ello. Además, al ser algo ambiguo, incluso podrías ponerte a imaginar una gran historia que podría estar detrás de eso, sea cierta o no, y a mí es una de las cosas que más me gusta hacer.

    Como diría Mario Benedetti, “Siento un leve resquemor frente a lo cursi” y me parecía que tus escritos precisamente no lo eran. Eran como poemas en prosa, ya que transmitían un sentimiento que en realidad a veces no nombrabas directamente aunque para ti estuviera tan claro.

    Con todo esto, no quiero pedirte que vuelvas a escribir, eso es algo muy personal y yo sinceramente, apenas me atrevo a enseñar nada mío. Pero quería decirte lo que significó para mí y por qué no pienso que fuese algo de típica adolescente, aunque algunas lo leyeran. Me sirvió para inspirarme muchas veces, para mejorar mi estilo, para ver una forma de escribir que no conocía y que encajaba mejor conmigo. No serás quizá alguien profesional, pero para mí lo importante de escribir es lo que aporta y a mí me aportó mucho. Así que con todo esto simplemente quiero decir un gracias. Un gracias por explicarlo, un gracias por lo escrito y, sobre todo, un gracias por todo lo que me has aportado.

    Tengo algunos fragmentos memorizados que espero no olvidar nunca y, si alguna vez vuelves a sentir esa necesidad de dejar libre esa felicidad o cualquier sentimiento que te haga escribir, aquí tienes una persona que estará esperando.

  3. Marta Pantone says:

    querida Berta , tu blog, en mi humilde opinión era de los sitios donde más sentimientos se despertaban, donde se describían las pequeñas cosas cotidianas de una manera sublime… si ya no se sale hacerlo, no lo hagas, pero yo que te conocí siendo una niña siempre me sentí orgullosa de vivir leyendote el proceso de metamorfosis en una gran mujer… una persona muy especial, y eso hoy, cuesta encontrar … un beso

  4. Claire DV says:

    Alegar que tu escritura es “ombliguista” me parece el argumento más estúpido posible, ¿qué escritura no lo es en mayor o menor medida? ¿quién puede despojarse por completo de uno mismo a la hora de escribir? … no me creo que exista el narrador omnisiciente puro. Sin embargo sí creo en el argumento de que cada uno en su blog pone lo que bien le parece sea o no mediocre, guste o no guste, otra cosa es saber llevar eso, pero el principio básico desde mi punto de vista es ése. Yo también tuve un blog, me volví pudorosa por quien lo pudiese leer, entender o identificarse y simplemente lo eliminé de golpe, cosa de la que por momentos me arrepiento aunque si bien mirando atrás ahora me doy cuenta que quizá lo hacía demasiado personal y ahora procuro evitarlo aunque a veces sea inevitable. Considero mi escritura no mediocre si no mala, simplemente mala, pero algo me impulsa a hacerlo. En resumen, me gustaría volver a leerte.

  5. jmangles says:

    Ma daai!! Berta, que nadie te quite las ganas de escribir! Yo creo que viene genial ir dejando constancia de cómo vas creciendo, cambiando, etc., aunque lo leyeras sólo tú, sabes? Y luego, algo de magia que tiene internet, es que igual algun usuario perdido, buscando quién sabe qué, introduce tal palabra, llega a tu blog y lee algo que le ayuda. A mí este post, por ejemplo, me ha ayudado a entenderme más.

    Forte abbraccio ragazzina, ci vediamo presto aspetto!!

  6. MLR says:

    Siempre habrá alguien que critique lo que haces. Lo hagas bien o mal. Cursi, ombliguista, pasada de moda,… que mas da. El único argumento válido es que ya no te guste escribir.
    Pasé por algo parecido y pasado un timpo descubrí que se puede escribir sobre uno mismo sin contar cosas personales. Hay vias para relatar lo que uno siente, lo que uno conoce, lo que uno ha aprendido sin necesidad de caer en el punto adolescente que al menos yo sí tenía en mis anteriores textos. No he leido los tuyos, no se como serían pero si alguna vez te da por volver a escribir, estaré encantada de leerte.

  7. Hugo Lira Ramos says:

    No dejes de escribir, si a alguien no le gusta lo que escribe pídele gentilmente que no lo haga. Las opiniones son la ciencia de lo discutible.
    Escribir libera el alma, aquella esencia tuya que no todos sabrán comprender, pero es lo más hermoso de ti y no es bueno que la escondas.
    Hugo Lira Ramos

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