Liberar la mente

La mayor parte de acciones cotidianas las realizamos sin ninguna atención. Vamos por la vida con el piloto automático encendido. Respiramos sin proponérnoslo,  comemos sin hacer un especial esfuerzo, bebemos sin que nos suponga un verdadero ejercicio de habilidad. Vamos de casa al trabajo, y del trabajo a casa, por un camino que conocemos bien a fuerza de repetición.

Podríamos pensar que las rutinas, los comportamientos automatizados, nos sirven para descargar la mente. Que ir en piloto automático en las acciones más cotidianas nos deja espacio para ocuparnos de cosas más importantes. Ciertamente, si tuviéramos que enfrentarnos a cada movimiento como si fuera algo nuevo constantemente…difícilmente avanzaríamos.

Aunque es cierto que el día a día nos exige rapidez y eficacia, que nos vemos obligados a resolver problemas de la manera más económica posible…Lo cierto es que este tipo de comportamiento en realidad no nos ofrece mucho descanso.

En realidad, lo que ocurre cuando llevamos el piloto automático encendido es que no disfrutamos de nada de lo que hacemos. Llevamos la mente siempre ocupada, siempre en otra parte. Mientras resolvemos un problema ya estamos pensando en nuestra mente en cómo resolver los dos o tres problemas siguientes. No ponemos atención en aquello que estamos haciendo; hasta tal punto que aquello que nos ocupa realmente nos pasa desapercibido.

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¿Cuántas veces comemos y no saboreamos un sólo bocado? ¿Cuántas veces bebemos agua y no nos damos cuenta de lo placentero que es apagar la sed?

Disfrutar de la vida, aunque parezca contradictorio, requiere poner atención en aquello que hacemos. Si ponemos atención en la acción que realizamos, liberamos la mente. Hacemos que la mente tenga sólo una ocupación.

La mente necesita estar ocupada siempre; es como un niño que está aprendiendo todo y necesita jugar constantemente o, si no, se aburre. La mente siempre reclama objetos. Reclama ocupaciones. Por este motivo, la relajación de la mente no está en la ausencia de actividad—cosa que para la mente sería fuente de frustración—sino en la actividad plena. Realizar una sola cosa por vez.

Poner la atención en algo pequeño—así se encuentra la libertad y el descanso de la mente.

 

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