Bellezas que esperan

Cuando se pasa por una pérdida es cuando más fácilmente se aprende a estar en el momento presente. Cuando mirar hacia atrás es demasiado doloroso, porque la herida aún está abierta, y el futuro nos crea ansiedad porque se presenta como una plena incertidumbre…entonces es cuando tenemos la oportunidad de centrarnos en el presente. En el presente hay plenitud y belleza: pero sólo podemos detectarlas si estamos atentos.

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Respirar hondo—dejarse caer—hundirse—en una belleza que nunca antes percibimos—porque llevábamos la mirada clavada en nuestros miedos.

Que el sufrimiento es opcional es algo que sólo se aprende después de haber sufrido mucho. Cuando das este salto…puedes llegar a sentir que todo ha servido para algo. He recordado tantas cosas importantes: he recordado quién soy.

El dolor nos anula—pero también puede llegar a despertarnos. Estoy despierta. Y ya no me duele nada. En este momento estoy feliz y puedo dar las gracias. Por cada pequeño instante de belleza que he percibido.

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Cada momento contiene una belleza que sólo pueden contemplar los que están atentos.

Rupturas

de las que brota

la luz.

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Lo bonito es encontrar cosas que te interesen y hundirte en ellas.

No tienes que demostrar nada.

Sólo tienes que disfrutar de tu camino.

Ser un explorador de mundos.

 

 

La gravedad de las circunstancias

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La gravedad de las circunstancias—Marianne Fritz

Entendí el título sólo después de leer el libro. Lo que se podía entender como seriedad en realidad se refería a una fuerza física: la gravedad.

Nuestras circunstancias, el contexto en que nos hallamos, tienen una fuerza que nos atrae hacia ciertas decisiones. Tomamos decisiones porque somos víctimas de la gravedad de las circunstancias: no nos libramos de la responsabilidad—ya que se nos puede pedir que respondamos por nuestras decisiones—, pero tampoco somos enteramente dueños de nada.

Hemos caído en tantas cosas sin ser plenamente conscientes. Caeremos en tantas otras. Las circunstancias nos empujarán. ¿Cuánta resistencia podremos oponer? Sólo si hay interioridad puede haber identidad. Forjar paso a paso un cierto grado de autonomía.

Perseguir la libertad que nunca quisieron que tuviéramos.

Conozco mi historia—sé dónde debería caer. Pero no me caigo: he leído. Sé a dónde va el camino. La imaginación no es la loca de la casa: es la que nos salvará de todo.

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David Roberts

Muchas maneras de acertar

 

Aristóteles en la Ética a Nicómaco dice que hay muchas maneras de errar pero sólo una de acertar. Esa idea me ha ido persiguiendo desde hace muchos años: qué dificultad se impone a la vida si uno se guía por esa idea. Hay muchas más posibilidades de equivocarse que de hacerlo bien. Y todo lo que no está bien, ¿está mal?

Si bien, Aristóteles habla de la dimensión moral, yo he ido aplicando (in)conscientemente esa idea a muchos otros terrenos: a la escritura, al dibujo, a las relaciones…Aplicar esa idea incesantemente me ha sometido a una presión que podría haberme convertido ya en diamante.

Sin embargo, hace poco empecé a hacer yoga, y me di cuenta de que no hay una única manera de hacer bien un ejercicio. En yoga los movimientos siguen al cuerpo, y no es el cuerpo el que persigue el movimiento. No se trata de forzar al cuerpo y obligarle a adoptar una postura imposible—se trata de respirar hondo y dejarse llevar hasta donde tu cuerpo te lleve. Sin forzarlo.

Parecerá una tontería mística; pero haberme desbloqueado así en mi cuerpo—haber entendido esto en mi cuerpo—, me ha hecho desbloquearme en otros ámbitos. Entre ellos, el dibujo. He vuelto a dibujar: o tal vez he empezado a dibujar por primera vez en mi vida, ya que, por primera vez, no estoy descartando cada cosa que hago por ser “mala”.

Para quitarme de la cabeza esa idea de que mis dibujos son malos me he decidido a compartirlos—me salga lo que me salga. Comparto mis dibujos para plasmar un proceso, para aprender. Y, así, investigando por Instagram en cuentas de personas que dibujan, he corroborado que no hay una sola manera de acertar.

Hay infinitas.

🐻 #sketchday #mikyonoh

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scribbley #illustrationartists #sketching #digitalpainting #instaart

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Seguiré haciendo cosas. Y no para impresionar a nadie. Haré cosas del mismo modo que leo: para mí misma, para descubrir lo que pienso, lo que me gusta, lo que creo—para decidir quién soy.

Nunca se sabe cómo va acabar: uno empieza sin saber muy bien qué quiere decir ni a dónde va a llegar. La sorpresa es parte del proceso creativo. Se trata más bien de plantear una pregunta, en lugar de plasmar una respuesta que ya se había adquirido previamente. Pintaré, escribiré, cantaré, bailaré…porque todavía no he descubierto que haya un límite a lo que puedo ser.

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No hay necesidad de hacerlo bonito.

Sólo hay necesidad de hacerlo.

Si yo fuera tú

La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro. De entender el punto de vista ajeno, y también de comprender emocionalmente lo que el otro está viviendo. Es decir, supone un acercamiento intelectual y emocional al otro. Cada uno de nosotros, cuando nos enfrentamos a una situación nos enfrentamos a ella en cuanto somos nosotros mismos—con todas nuestras condiciones.

Es decir, cuando me enfrento a un problema me enfrento a él desde mis cualidades: con mis fortalezas y debilidades, con mi manera peculiar de pensar y sentir. Y también me enfrento al problema desde un contexto concreto—que conecta con muchos otros problemas que he tenido previamente, o que tengo al mismo tiempo.

Por eso, cuando una persona—habitualmente con buena intención—te dice “Si yo estuviera en tu lugar haría ‘x'” esa persona en realidad no está logrando empatizar contigo. Esa persona está imaginando cómo se enfrentaría ella al problema—pero está obviando todos los condicionantes con los que tú cuentas y están cambiándolos por los suyos propios. La falta de comprensión del problema viene precisamente de ahí: de que yo no soy tú.

La empatía es algo terriblemente difícil de lograr—requiere mucha imaginación y mucha capacidad de proyección. Se trata de intentar pensar como piensa el otro; intentar sentir como siente el otro, olvidándose de uno mismo. Se intenta lograr una aproximación existencial al otro. Por supuesto, la exactitud es imposible; lo que se puede lograr son aproximaciones más o menos burdas, pero que siempre se agradecen.

  • Gracias, Luis, por enseñarme este vídeo, que lo explica mucho mejor que yo:

No sabremos mentir

Donde creatividad e identidad son una y la misma cosa.

Cuando y donde no me han dejado expresarme he sentido que me perdía totalmente. Una vez—más de una vez, en realidad muchas veces—me dijeron que no tenía que identificarme tanto con lo que escribía. Que tenía que distanciarme: establecer una separación entre ser y hacer.

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Mi-Kyung Choi

Intelectualmente, reconozco las ventajas: cuando uno no se siente definido por su obra, entonces los errores no pesan tanto. Sin embargo, cuando uno se identifica con ella…entonces nos convertimos en la encarnación de “tomárselo demasiado a pecho”. Bueno, la cuestión es que no puedo no tomármelo a pecho. No quiero no hacerlo. Es así como me siento.

Necesito hacer cosas con las que me sienta identificada. Nos buscamos a través de nuestra obra. Nos exploramos a través del mundo. Y nos llamarán infinitas veces egocéntricos. Nos dirán otras infinitas veces que tenemos que deshacernos de esas ínfulas de artistas.

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Edward Honaker

Y no podremos hacer caso. El corazón seguirá escapándose por la boca. Lo daremos todo hasta cuando ya no tengamos nada. Rugiremos. Vomitaremos. No sabremos mentir.

 

Hay algo que no me gusta de publicar; es esa sensación de estar mendigando. Atención, reconocimiento. Es esa inseguridad cuando no me dan lo que espero, esa incredulidad cuando sí lo hacen. Esa esclavitud auto-impuesta de la opinión externa.

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Mauro Palmieri

Llevo unos días pensando que si en algún momento llego a confiar en mí misma, en mi talento—sin necesidad de que nadie me diga que lo tengo—explotará algo. Ojalá algún día deje de sentir esta necesidad de una respuesta.